Si eres de los que se lleva el pen drive a todos los lados, te damos una serie de consejos para que tengas en cuenta.

  • Cifrar la información:
    El mayor riesgo que comportan los USB’s son la pérdida o el robo de los mismos por la documentación que estos puedan contener. La mejor forma de minimizar este riesgo es la de cifrar su contenido mediante una
    contraseña robusta.
  • Utilizar el antivirus: La red corporativa dispone de antivirus actualizados con los que analizar los dispositivos
    antes de utilizarlos, preferiblemente desde un ordenador frontera. En cualquier caso, utilizar un buen antivirus no es suficiente para que un USB sospechoso esté fuera de riesgo.
  • Los USB pueden ser algo más que una memoria: Dentro de un lápiz de memoria puede haber muchos
    otros dispositivos: micrófonos, cámaras, keyloggers, etc. y estos dispositivos se escapan del análisis de un antivirus. Una técnica habitual de ingeniería social para infectar nuestros equipos consiste en dejar USB olvidados o simplemente regalarlos. Debemos desconfiar de cualquier dispositivo cuya procedencia no esté contrastada y jamás hacer uso de ellos dentro de los sistemas corporativos.
  • Controla tus equipos: Vigila a menudo que los puertos USB de tu equipo no tengan ningún dispositivo esconocido conectado, especialmente en los puertos menos a la vista. Comprueba también el cable de conexión del teclado, podrían haber añadido un keylogger. Un keylogger es un dispositivo (puede ser también un tipo de malware) que registra todas las pulsaciones que se realizan en el teclado, incluyendo las contraseñas. Extrema la precaución si a tu equipo u oficina puede acceder personal que no conoces.

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